¿Cómo funciona?
Rara vez hemos visto fracasar a una persona que haya seguido concienzudamente nuestro camino. Los que no se recuperan son aquellas personas que no pueden o no quieren entregarse de lleno a este sencillo Programa; generalmente son hombres y mujeres incapaces, por su propia naturaleza, de ser sinceros consigo mismos.
Hay seres desventurados como estos. No son culpables; por lo que parece, han nacido así. Por su naturaleza, son incapaces de entender y de realizar un modo de vida que exige la más rigurosa sinceridad. Para estos, las posibilidades de éxito son pocas. Existen también los que sufren grandes trastornos emocionales y mentales, aunque muchos de ellos logran recuperarse si tienen la capacidad de ser sinceros.
Nuestras historias expresan de un modo general cómo éramos, lo que nos aconteció y cómo somos ahora. Si tú has decidido que quieres lo que nosotros tenemos y estás dispuesto a hacer todo lo que sea para conseguirlo, entonces estás en condiciones de dar ciertos pasos.
Nosotros nos resistimos ante alguno de ellos. Creíamos que podríamos encontrar un camino más fácil y cómodo. Pero no pudimos. Es por ello que, con toda seriedad, te suplicamos que seas valiente y concienzudo desde el mismísimo comienzo. Algunos de nosotros tratamos de aferrarnos a nuestras viejas ideas y el resultado fue nulo hasta que nos deshicimos de ellas sin reservas.
Recuerda que tratamos con el alcohol: astuto, desconcertante y poderoso. Sin ayuda resulta demasiado para nosotros. Pero hay Uno que tiene todo el poder: Dios. ¡Ojalá lo encuentres!
Las medidas parciales no nos sirvieron de nada. Estábamos en el punto de cambio. Entregándonos totalmente, le pedimos a Dios su protección y cuidado.
Los Doce Pasos
He aquí los Pasos que dimos, y que se sugieren como Programa de Recuperación:
1 - Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
2 - Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
3 - Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.
4 - Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.
5 - Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.
6 - Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.
7 - Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
8 - Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
9 - Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.
10 - Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
11 - Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.
12 - Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.
Fuente: Reimpreso del Libro Grande, 3° Edición, página 58, con permiso de A.A. World Services, Inc.